ANEXO 1. CAUSAS Y CONSECUENCIAS SOCIOECONÓMICA DEL DESEMPLEO JUVENIL

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Causas del desempleo juvenil

Cuando se trata de desempleo, como hemos indicado al inicio del concepto, estamos diciendo que existe un desajuste entre oferta y demanda. A nadie le gusta estar desempleado. Buscar empleo y no encontrar trabajo, sin duda, es algo frustrante. De ahí que preguntarnos cuáles son las causas del desempleo juvenil sea una duda lógica.

Al igual que ocurre con el desempleo total, existen muchos tipos de desempleo. Sin embargo, en lo que sigue, nos centraremos en las causas específicas del desempleo juvenil. Entre las causas principales del desempleo juvenil se encuentran:

·         Educación: La educación podría ser uno de los factores más importantes. Según el Foro Económico Mundial, una de las principales causas es que el nivel de educación no se adapta correctamente al mercado laboral. Es decir, las empresas no contratan a trabajadores jóvenes porque no encuentran en ellos las habilidades que necesitan. Eso sí, todo sea dicho, la formación superior no garantiza la desaparición del desempleo juvenil. En conclusión, a veces ocurre que hay menos cualificación y, en otras ocasiones, que existen una sobrecualificación.

·         Crisis económica: Ante una crisis económica, es muy probable que el desempleo juvenil se resienta más. En épocas de recesión económica los empleados jóvenes son los últimos en acceder al empleo y los últimos en salir. Esto es debido a que es menos probable que hayan recibido una amplia formación en la empresa. A lo anterior hay que añadir que el tipo de contrato suele ser más flexible.

·         Falta de objetivos: Otra de los factores que se pueden achacar al desempleo juvenil es la desmotivación. Incluso aquellos con formación superior, terminan la universidad o los grados de formación sin saber muy bien a qué se quieren dedicar. De esta forma, van buscando puestos de trabajo que quizás no se ajustan totalmente a su perfil. Por ello, es muy importante tener claros los objetivos para adquirir las capacidades necesarias.

·         Políticas insuficientes: El Gobierno de un país tiene el poder para poner rumbo a una situación. Es cierto que al final quiénes contratan son los empresarios. Sin embargo, mediante políticas, se puede facilitar la contratación de los más jóvenes. De este modo, se evita que personas formadas en un país huyan a otros países a buscar empleo.

Estas son algunas de las principales causas del desempleo juvenil. Algunas de ellas son más flexibles y otras menos. Por ejemplo, adaptar la educación al mercado laboral es algo complejo y gradual. Sin embargo, la ejecución de políticas que faciliten el empleo juvenil, es algo más sencillo.

Causas del desempleo juvenil

Cuando se trata de desempleo, como hemos indicado al inicio del concepto, estamos diciendo que existe un desajuste entre oferta y demanda. A nadie le gusta estar desempleado. Buscar empleo y no encontrar trabajo, sin duda, es algo frustrante. De ahí que preguntarnos cuáles son las causas del desempleo juvenil sea una duda lógica.

Al igual que ocurre con el desempleo total, existen muchos tipos de desempleo. Sin embargo, en lo que sigue, nos centraremos en las causas específicas del desempleo juvenil. Entre las causas principales del desempleo juvenil se encuentran:

·         Educación: La educación podría ser uno de los factores más importantes. Según el Foro Económico Mundial, una de las principales causas es que el nivel de educación no se adapta correctamente al mercado laboral. Es decir, las empresas no contratan a trabajadores jóvenes porque no encuentran en ellos las habilidades que necesitan. Eso sí, todo sea dicho, la formación superior no garantiza la desaparición del desempleo juvenil. En conclusión, a veces ocurre que hay menos cualificación y, en otras ocasiones, que existen una sobrecualificación.

·         Crisis económica: Ante una crisis económica, es muy probable que el desempleo juvenil se resienta más. En épocas de recesión económica los empleados jóvenes son los últimos en acceder al empleo y los últimos en salir. Esto es debido a que es menos probable que hayan recibido una amplia formación en la empresa. A lo anterior hay que añadir que el tipo de contrato suele ser más flexible.

·         Falta de objetivos: Otra de los factores que se pueden achacar al desempleo juvenil es la desmotivación. Incluso aquellos con formación superior, terminan la universidad o los grados de formación sin saber muy bien a qué se quieren dedicar. De esta forma, van buscando puestos de trabajo que quizás no se ajustan totalmente a su perfil. Por ello, es muy importante tener claros los objetivos para adquirir las capacidades necesarias.

·         Políticas insuficientes: El Gobierno de un país tiene el poder para poner rumbo a una situación. Es cierto que al final quiénes contratan son los empresarios. Sin embargo, mediante políticas, se puede facilitar la contratación de los más jóvenes. De este modo, se evita que personas formadas en un país huyan a otros países a buscar empleo.

Estas son algunas de las principales causas del desempleo juvenil. Algunas de ellas son más flexibles y otras menos. Por ejemplo, adaptar la educación al mercado laboral es algo complejo y gradual. Sin embargo, la ejecución de políticas que faciliten el empleo juvenil, es algo más sencillo.

Estas son algunas de las principales causas del desempleo juvenil. Algunas de ellas son más flexibles y otras menos. Por ejemplo, adaptar la educación al mercado laboral es algo complejo y gradual. Sin embargo, la ejecución de políticas que faciliten el empleo juvenil, es algo más sencillo.

Críticas al empleo juvenil 

Hasta ahora, hemos comentado los principales conceptos que giran en torno al desempleo juvenil. Pero, no hemos hablado de ser empleado y ser joven. Es decir, no se trata únicamente de erradicar el desempleo juvenil. Además, como indican los organismos oficiales, se debe ofrecer un empleo de calidad.

Por ejemplo, un arquitecto puede que no se considere desempleado juvenil porque está trabajando en un establecimiento de comida rápido. Ahora bien, es seguro que si ese jóven estudió arquitectura buscará un trabajo relacionado.

En consecuencia, el empleo juvenil debe ser de calidad y ajustarse a la formación de los jóvenes. De lo contrario, tendrá lugar lo que se conoce como fuga de cerebros. Ver fuga de cerebros.

El impacto de los jóvenes con desempleo y sus consecuencias psicológicas

 

Consecuencias

La falta de empleo no solo representa una carencia económica, que para muchos jóvenes significa dependencia a las figuras parentales. Obtener un empleo es una expectativa social y cultural adquirida desde la infancia y desde entonces continuamente reforzada a través de las influencias de la escuela, la familia y los medios de comunicación; y cuando el individuo logra insertarse en el mundo del trabajo, accede a un nuevo status y a una nueva identidad social. El desempleo interrumpe este proceso con lo que va a generar una nueva experiencia de derrota y de fracaso. Acarrea un retraimiento marcado por la depresión, y ansiedad, una disminución de las relaciones sociales y pasividad.

Los efectos que tendría para los jóvenes el no contar con un empleo los ubican en un contexto social que no les permite tomar decisiones relevantes, debido a su condición de dependencia. Lo anterior ocasiona que no exista la posibilidad, de construir un proyecto de vida particular, ya que no se ha cumplido plenamente el proceso de transición de la persona joven al mercado de trabajo. La falta de trabajo decente a temprana edad afecta las perspectivas laborales futuras y disminuye la capacidad de ahorro a lo largo del ciclo vital. El vínculo entre el desempleo juvenil y la exclusión social podría generar sentimientos de marginalización y aumentar los grados de violencia y las adicciones. Y contribuyen a anclarlos en sus contextos de exclusión, al proponerles una educación orientada a empleos informales e inestables.




Un retraso a la sociedad adulta

En resumen, el desempleo está provocando en los jóvenes un retraso en las prácticas de transición a la sociedad adulta, la situación de vulnerabilidad laboral y social a la que están sujetos los jóvenes enfrentan situaciones de gran incertidumbre en el mundo laboral, ya sea estabilidad laboral o por los bajos salarios que perciben.

La incertidumbre sobre el futuro generaría consecuencias psicosociales en los procesos de construcción de la identidad originando sentimientos negativos sobre el mundo sobre sí mismo al contemplar el fracaso.

Desempleo Estructural y Educación

El desempleo estructural, entendido como un desajuste entre las cualificaciones necesarias para ocupar los puestos de trabajo y las que poseen quienes solicitan empleo (Campbell & Stanley, 1997), es otra de las causas a las que se les atribuye el desempleo juvenil, debido a que la falta de correspondencia estructural entre la oferta y la demanda de trabajo por una insuficiente transparencia de los mercados laborales, no permite ofrecer una adecuada y oportuna orientación vocacional (Muñoz, 2006). Esta “brecha”, a pesar de no ser un problema exclusivo de los sujetos jóvenes, implica profundos déficit en educación y una baja empleabilidad, lo que conduce a mayores tasas de desempleo y, en específico, a la profundización de las limitaciones de entrada al empleo. Estas limitaciones son consecuencia, además de la ignorancia de las características de la demanda, de los acelerados cambios tecnológicos en que se encuentra inmersa la economía, y de la tendencia de las empresas a elevar sus requisitos en relación con las calificaciones de su fuerza laboral (Weller, 2007). Tal es el caso de los países del continente africano, en los cuales las habilidades que poseen los jóvenes y las jóvenes no coinciden con las demandas de los empleadores, y cuyos sistemas de educación han hecho que los trabajadores y trabajadoras que suministran al mercado laboral no posean las habilidades que necesitan los empleadores, y carezcan de habilidades para autoemplearse (Venatus & Agnes, 2010, p. 232). Aunque se considera poco significativa, los salarios mínimos son otra explicación al desempleo juvenil. 



EN MÉXICO, HAY 1.2 MILLONES DE JOVENES DESEMPLEADOS

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, estima que en el país que cuatro de cada 10 jóvenes de 15 a 29 años, no tienen empleo.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 16 de agosto de 2022 (muralchiapas.com).- Los jóvenes, especialmente las mujeres son el grupo de la población más afectado por el desempleo generado por la pandemia, que alcanzó su nivel más alto en los últimos 15 años, alerta la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el Marco del Día Internacional de la Juventud que se celebra este 12 de agosto, la OIT expone en el informe “Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2022: Invertir en la transformación de futuros para los jóvenes”, que se prevé que para finales de 2022 haya 73 millones de jóvenes desempleados en todo el mundo.

A esto, el organismo advierte que los jóvenes particularmente los de 15 a 24 años, corren el riesgo de que sus oportunidades y logros en el mercado de trabajo sigan viéndose mermados en el futuro a raíz de los efectos a largo plazo del aumento del desempleo juvenil.

De este grupo, señala que las mujeres tienen más dificultades para encontrar trabajo, por lo que se espera que para este año, tres de cada 10 mujeres jóvenes en todo el mundo tenga trabajo.

Lo anterior, puntualiza el informe que es una consecuencia de la pandemia por COVID-19, en donde se reporta que el empleo juvenil a nivel mundial disminuyó en alrededor de 34 millones de personas entre el 2019 y 2020.

Además, la OIT destaca que la crisis de la pandemia no solo ha incidido en las perspectivas de empleo de los jóvenes, sino que también ha perturbado la calidad y la cantidad de la educación y la formación, siendo la pérdida de competencias básicas de lectura, escritura y aritmética, así como de competencias en otras materias, lo que ha tenido un impacto directo en todo el aprendizaje de los alumnos y, por tanto, en su preparación para la vida y el trabajo.

En México, hasta el 2021 el Inegi estimaba que la tasa de desocupación en la población joven de 15 a 29 años, era de 7 por ciento, es decir, 1.2 millones de personas de este grupo de edad desocupadas, donde el 81 por ciento cuentan con experiencia laboral.

De esta manera, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del 2021 refiere que en México cuatro de cada 10 jóvenes se encuentran desocupadas, donde el 44 por ciento pertenece al grupo de edad de 20 a 24 años, el 39 por ciento al grupo de 25 a 29 años y 17 por ciento, al grupo de 15 a 19 años.

Al observar la tasa de desocupación por grupos de edad, el Inegi resalta que la más alta se presenta en las personas de 20 a 24 años con 9 por ciento, seguido del grupo de 15 a 19 años con 8 por ciento y quienes se encuentran entre los 25 a 29 años con 6 por ciento, demostrando así la vulnerabilidad de su situación laboral con respecto al resto de la población.




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